Murales que cuentan historias

Una pared vacía, donde contar una historía. Hablar en ella de una familia, de un sueño, o simplemente llenarla de color para que nos acompañe o nos atraiga. Eso es para mi un mural; la oportunidad de utilizar todos mis recursos plásticos para contar algo que merece la pena.

Mis primeras obras de este tipo tienen ya muchos años, pero cada vez que me encuentro con una nueva ocasión de pintar un gran espacio, me entusiasma aún más que el primer día.

A veces se trata de darle un nuevo encanto a un restaurante o a un café; otras, de vestir con armonía un hotel o casa rural; muchas, de dar nueva vida a un hogar . Sea cual sea el caso, mi manera de abordarlo es muy similar: me reuno con mis clientes - particulares, empresarios, arquitectos o interioristas - para entender lo que necesitan. A veces tiene forma y color, otras veces nada más y nada menos que sentimientos. En ocasiones solo existe una idea vaga y en otras una necesidad muy concreta. Mi papel entonces cambia desde crear de la nada a partir de unas fotos y unos recuerdos, hasta materializar las pautas de un proyecto en marcha.

Los bocetos son mi forma de trabajo, la manera de mostrar mis propuestas y plasmar las ideas y deseos de mis clientes. A partir de ahí todo fluye. La pared se va llenando de color, guiños, de figuraciones o abstraciones, o de sencillas geometrías, según el caso. De pinceladas y collages, de fotografías y textos escogidos ...

... Para que seguir hablando; ¿no vale una imagen más que mil palabras?